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viernes 13 diciembre 2019
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¿Te dicen?: -¿Cómo puedes elegir por ése candidato?-

El 55% es la suma redondeada entre los porcentajes de los votos obtenidos por el candidato de Gana Perú, Ollanta Humala (31.699%) sumado con el obtenido por la candidata de Fuerza 2011, Keiko Fujimori (23.551%).

He visto, escuchado y leído, en estos días, desde el común de las personas con que tengo la oportunidad de conversar acerca de la coyuntura política, los medios de siempre, y las ahora pujantes tribunas de opinión pública: las redes sociales y sitios Web, principalmente el twitter, facebook y blogs; y percibo una evolutiva intolerancia; para calzarlo en términos políticos modernos: los moderados y los extremistas.

El caso: Ambos candidatos habían sido desestimados por el 45% de votantes, nada menos, bastante en la práctica relacional política. Este número se ha diseminado; la mayoría entre escoger a uno de los dos victoriosos de la primera vuelta –así resienta admitirlo, fue el resultado de la mayoría– y otro pequeño grupo que piensa y siente que a través del voto blanco o viciado, más allá de ejercer su libertad, puede obtener un logro político, o mínimamente dar un mensaje. Están, finalmente, en el derecho de creerlo así.

Pero los demás están en dos bandos opuestos y se enfrentan ferozmente en las calles (entre el diálogo del común de la gente), los medios de prensa y canales a través de Internet. Digo “ferozmente” porque como añadido a la mutación de la divergencia política, ésta se ha degenerado hasta llegar al estado psicológico de “la cólera”; y es que ambos candidatos representan serias y sensibles razones discrepantes, cuestionables e inconcebibles sobre un deseado modelo presidencial. Se señala que uno es peor que el otro, describiendo razones, muchas razonables y compresibles y otras apasionadas e ideológicas.

ollanta-vs-keiko1

Sobre ambos candidatos:

  • ¿Cómo puedes elegir a quién fue parte de un gobierno genocida y autócrata?
  • ¿Cómo puedes elegir a un individuo prospecto de autócrata?
  • ¿Cómo puedes elegir a quién fue parte de un gobierno corrupto?
  • ¿Cómo puedes votar por un comunista, tentáculo de dictadores foráneos que han destruido sus respectivos países?
  • ¿Cómo puedes votar por un ex-gobierno que en vez de luchar contra el flagelo de las drogas se asoció a ella a través del narcotráfico?
  • ¿Cómo puedes votar por un individuo sin experiencia alguna, que vilipendia a los “ricos” cuando es ahora un burgués o es claro que vive como tal?
  • ¿Cómo puedes votar por una persona que se hizo profesional en una universidad de USA a través del dinero de todos los peruanos?
  • ¿Cómo puedes votar por un modelo retrógrada o comunista?
  • ¿Cómo puedes votar por una seudo-demócrata, cuyo desempeño congresal fue deficiente?
  • ¿Cómo puedes votar por un “soldado” (uso en forma de adj. peyorativo) que está involucrado con crímenes de lesa humanidad y azuzar a la violencia en otros bochornosos episodios?
  • ¿Cómo puedes votar por una familia que se ha enquistado en el poder y que, a través del tiempo, han succionado millones del dinero de todos los peruanos?
  • ¿Cómo puedes votar por una familia de “orates” que señala que existe una clase cobriza y otra blanca; artífices del “Etnocacerismo” y que han señalado públicamente ideologías subversivas?

Y muchas razones más. Unas técnicas y otras políticas: manejo de la economía, las crisis y conflictos sociales, la desigualdad general, la lucha contra la violencia interna, las relaciones exteriores, entre otras temáticas de interés para elaborar el perfilamiento competitivo de ambos candidatos.

-“Hay que escoger a uno”-

No hay medias tintas ni excusa válida. Es tiempo de discernir y elegir sin temor, pero con decisión. No vale vacilar ni tener manos temblorosas al momento de emitir el voto. La elección es el producto de la misma ecuación que ya hemos tenido que resolver antes: -el mal menor- con la aparente diferencia que, esta vez, uno sí puede ser un mal terrible (un horror indeseado) y el otro un terrible mal (un error impensado). Es decir, no tenemos certeza sobre la metería que tendremos que dilucidar este 05 de Junio. Inclusive, quien gane tendrá un período de tensa gracia para espirar el aire contenido.

Así limitamos nuestras opciones, más que nunca, a lo matemáticamente posible. Lo que no tenía calculado antes de los resultados de la 2da. Vuelta era el clima del debate político; donde nadie gana finalmente ante tantas objeciones y acotaciones, pocas aceptadas y muchas no admitidas. En muchos casos deviene en la cólera colectiva adormeciendo la capacidad para tolerar otro escenario y concebir que el receptor tenga pensado elegir por el candidato que nos causa total rechazo, y a raíz de la causa-efecto que degenera “la cólera”, desencadena exaltaciones inmediatas y activa las discrepancias y desavenencias verbales.

¿Cómo ayudar al resto a que no se equivoque y vote correctamente?

Sin ser psicólogo, diría que, en principio, ayudándose uno mismo a aceptar que nuestra elección puede no ser la de nuestra pareja, hijos, familia, amigos, compañeros, colegas y todas las demás personas con quienes interactuamos y a quienes escuchamos y observamos. Es decir, con tolerancia, a pesar que “el mal mayor”, cualquiera que sea, resulte ganador y, más aún, resulte siendo lo que decíamos que iba a ser.

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*Foto:Internet
**Artículo publicado en la Web de OPINIÓN+ anterior el 04 de Mayo de 2011



Sebastián Reyes Sánchez

Consultor e Investigador CEO de la Consultora MAINLAND - MGC. Analista Político para el Grupo FBCORP - Found Business Corp. Perú. Director de OPINIÓN+ | www.mainlandc.com


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