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domingo 19 noviembre 2017
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Primera vuelta: 3 demócratas terminaron demoliéndose entre ellos; mientras 2 autócratas terminarán siendo 1 presidente ¿Qué pasó?

Los demócratas, llamados así más por su materia líquida frente a otra aceitosa, y no tanto, evidentemente,  por sus gestos y actos en pro de la democracia; analogía que se ha materializado finalmente en la primera experiencia que tuvieron tres corrientes demócratas, quienes terminaron volviéndose, más bien, materia gaseosa. Me refiero a Luís Castañeda Lossio, líder de su partido “Solidaridad Nacional”; el segundo era Alejandro Toledo, líder de su partido “Perú Posible” y el tercero era Pedro Pablo kuczynski que representaba la “Alianza por el Gran Cambio”, grupo integrado por los partidos: PPC (Partido Popular Cristiano), Partido Humanista Peruano de Yehude Simon, Partido Restauración Nacional del pastor evangélico Humberto Lay Sun y Alianza para el Progreso del empresario César Acuña.

La contraparte a este tridente de demócratas eran dos contracorrientes: una de ellas era la hija del ex-dictador de los años 1990 hasta 2000, el ciudadano japonés Alberto Fujimori; además de haber suplido a su madre como Primera Dama de la Nación e involucrarse en los asuntos del Estado; según sabemos a través de las propias declaraciones de keiko Fujimori en su papel frente a quien consideraba una amenaza para el gobierno de su padre como el ex-asesor Vladimiro Montesinos. A la postre el ex-presidente como su ex-asesor serían juzgados y condenados, purgando actualmente prisión por diversos delitos entre corrupción y crímenes de lesa humanidad. La otra contracorriente era representado por un comandante cuya proeza destacada en su momento fue el haberse declarado en rebeldía en Octubre de 2000 frente al gobierno de hecho de Alberto Fujimori; tomando un desplazamiento militar pequeño desde el fuerte Arica en Locumba, Tacna, hasta las alturas de Arequipa; huyendo a lo profundo de los andes peruanos. Una vez derrocada la llamada mafia Fuji-Montesinista, el presidente interino Valentín Pan y Agua le concedería amnistía. Ollanta Humala retoma su carrera como agregado militar en Francia en el gobierno de Alejandro Toledo. En 2005 el hermano de Ollanta Humala, el también militar Antauro Humala llevó a cabo una acción armada en Andahuaylas, Apurimac (conocido como el Andahuaylazo) contra una comisaría, exigiendo la revocatoria del presidente Alejandro Toledo por incapacidad moral. La asonada humalista no obtuvo el respaldo ni de unidades militares ni de organizaciones civiles, políticas o institucionales. Antauro se quedó sólo con sus hombres y fue capturado al tercer día. El lamentable desenlace tendría a cuatro policías muertos. Se sabe que Ollanta Humala azuzó la rebelión de su hermano respaldándolo desde el extranjero. Durante la campaña del 2006 Ollanta Humala, ya candidato por el partido “Unión por el Perú” ya que no pudo inscribir su propio partido ante el JNE, fue denunciado por la Procuraduría por los delitos de desaparición forzada, lesiones graves y asesinato en agravio de dos personas en la localidad de Madre Mía, Tocache, cuando era oficial del Ejército entre 1992 y 1993.

Así teníamos:

  • 3 demócratas (centro, centro derecha y “centro izquierda”): Pedro Pablo kuczynski (PPK), Alejandro Toledo y Castañeda Lossio
  • 2 autócratas (con pasivos e izquierda radical propiamente): Keiko Fujimori y Ollanta Humala

Síntesis de las consecuciones de la primera vuelta:

  1. En principio y, antes de que empiece formalmente las elecciones, el candidato Castañeda Lossio tenía la intensión de voto más alta según sondeos. Además una respetable trayectoria en gestión pública y aceptación de su desempeño como Alcalde de Lima.
  2. Alejandro Toledo anunció su candidatura con gran pomposidad, seguida de una gran inversión en spots publicitarios en televisión. Lo que lo colocaría rápidamente entre los 2 primeros junto a Ollanta Humala.
  3. PPK sólo contaba con el 6% de intensión de voto al inicio del proceso electoral y progresivamente ascendería hasta amenazar las posibilidades de los otros candidatos demócratas.
  4. Mientras tanto Keiko Fujimori se mantenía expectante y respaldada con el llamado “voto duro Fujimorista”.
  5. Alejandro Toledo, una vez que se ubicó primero en la intención de voto; a causa de su ya conocida soberbia, lo lleva a enfrentarse al Presidente de la República, Alan García y a su Secretario Luis Nava, en diferentes ocasiones; además al último candidato de la foto, PPK, su ex-ministro del MEF. Lo que le significaría perder puntos importantes en el electorado.
  6. Conforme avanzan las semanas se establece claramente las similitudes, principalmente entre los 3 candidatos demócratas; obteniendo credibilidad y aglutinando adeptos: entre jóvenes y votantes con experiencia y simpatizantes de cada partido y candidato.
  7. El debate organizado por Transparencia, tuvo como lo más resaltante al candidato Humala leyendo al pie de la letra lo que sus asesores le habían redactado; no contestó ninguna pregunta, según la dinámica del debate acordado ni formuló ninguna pregunta sensata, sino empleaba cada tiempo para señalar sus propuestas.
  8. Ante un debate pobre y, Ollanta Humala ya liderando las encuestas de intensión de voto, seguida de keiko Fujimori, PPK y Alejandro Toledo. Quedaba claro que, uno de los dos candidatos que representaban la autocracia pasarían a la segunda vuelta electoral y la segunda opción autócrata (keiko Fujimori) se veía cerca de lograrlo también.
  9. Cerca de las elecciones de primera vuelta era claro que el candidato Castañeda Lossio perdía toda opción de pasar a competir para la segunda vuelta electoral; a pesar que éste se sostenía de los resultados de las encuestas, las cuales señalaban que él le ganaba a todos los candidatos en dicho escenario.
  10. A pocos días, antes del la última encuesta de intención de voto (realizada por varias empresas y una institución universitaria) arrojaban que el virtual ganador de la primera vuelta electoral era Ollanta Humala y que había un empate estadístico entre, conforme el orden de los resultados obtenidos, Keiko Fujimori y PPK.  Quedaban así fuera de las cifras estadísticas Alejandro Toledo y Castañeda Lossio.

He descrito, a groso modo, la cronología de los hechos relevantes que se fueron sucediendo desde el inicio hasta días antes de la elección, que a la postre mandaría a dos de los cinco candidatos con opciones a la segunda vuelta electoral; sin ahondar en análisis de la estrategia de campaña ni lo que se dijeron o dejaron de decir durante la misma.

En esos últimos días antes de la elección, en la efervescencia y casi desesperación de muchos; se diseminaba el pedido de consenso por parte de los candidatos llamados “demócratas” para que puedan cohesionar un bloque que enfrente a las llamadas amenazas “anti-sistema”, los autócratas Ollanta Humala y Keiko Fujimori quienes se ubicaban primeros en la intención de voto final. El clamor de miles de personas a través de la red de Internet; cuyo rol en estas elecciones fue relevante; no pudo pasar desapercibido por los candidatos rezagados para ese momento.  Se escuchó a Alejandro Toledo, a través de los medios de prensa, convocar a un diálogo entre los candidatos demócratas para desarrollar una estrategia; que en buena cuenta significaba un caminito, un candidato; sin embargo en dichas declaraciones nunca señaló que estuviera dispuesto a declinar su candidatura para apoyar otra. Igualmente los otros dos candidatos. Luis Castañeda aún abrigaba la posibilidad, según sus propias declaraciones, de pasar a la segunda vuelta y enfrentarse electoralmente a Ollanta Humala, virtual ganador de la primera contienda electoral.

El escenario era sencillo de comprender; yo sólo me guío por los indicadores que arrojan las encuestas, en primera vuelta, mínimo a dos meses de las elecciones para concebir cambios en la intención de voto de la gente (voto estratégico o redirigido a otro candidato con mayores opciones) y un mes para saber con certeza los posibles resultados. Sin embargo las últimas encuestas se llevaron a cabo pocos días antes de las elecciones; inclusive se filtró, a través de Internet (redes sociales) las encuestas realizadas después de la fecha final permitida según ley del JNE; para la prensa extranjera; encuesta que, además, es trascendido, la conocían todos los candidatos. Por lo tanto, como señalé, el escenario era sencillo de comprender; seguro difícil de asimilar. Así teníamos el escenario:

  1. Ollanta Humala ganaba en primera vuelta.
  2. Keiko Fujimori y PPK tenían empate técnica. La primera se mantenía con su voto duro y el segundo subía de a pocos; como lo hizo durante toda su campaña.
  3. Alejandro Toledo seguía descendiendo en la intención de voto y desmotivaba a sus potenciales votantes haciendo migrar la intención de voto de éstos hacia los tres primeros puestos.
  4. Castañeda Lossio seguía de caída libre, ya sin opción alguna de pasar a segunda vuelta.

¿Qué pasó antes del 10 de Abril? (primera vuelta electoral)

A pesar que tenemos la idea que la política, en nuestro país, encarna: el egoísmo, la mezquindad, el egocentrismo y hasta el chauvinismo por las ambiciones de poder; siempre queda en la mente de las personas esa sensación, como cuando juega nuestra selección de fútbol frente a Argentina y sentimos que podemos ganarles, si la camiseta los inspira; pero terminamos siempre decepcionándonos de nuestros jugadores: relajados, pechos fríos, frívolos, irresponsables y poco profesionales; asiéndonos mediocres en fútbol sin ser futbolistas. Así mismo la diferencia entre grandeza y pequeñez estaba en la decisión de tres jugadores que tenían todas las posibilidades en su contra; podían perder; y perdería, se supone, la democracia mejor representada. Entonces era fundamental la fusión entre éstos candidatos demócratas para revertir, lo que era una clara derrota. A parte de voceros o emisarios enviados a uno y otro candidato; nunca se juntaron los tres protagonistas de la historia; no consensuaron, no se fortalecieron, si no debilitaron aún más la verticalidad de los demócratas, hasta derruirla en las urnas. Logrando pasar a segunda vuelta el comandante Ollanta Humala y la hija del ex-dictador keiko Fujimori.

La historia pinta a nuestros candidatos demócratas como seudos-demócratas incapaces de consensuar, entender la historia del país a través de una visión que trasciende a ellos mismos; terminaron siendo figuras débiles para tomar decisiones audaces y, que más bien, se repelían entre ellos. Cuando el pueblo les exigió el sacrificio y “elevarse unas cuantas pulgadas del fango de las ambiciones personales” ellos ignoraron el unísono clamor popular; gasificando la materia sólida que se creía estaba hecha la ideología demócrata de nuestros tiempos. Una vez más, los políticos, llamados a unirse, de bifurcaron cada vez más; subestimaron las capacidades de los otros dos candidatos en contienda y desaparecieron una corriente que termina sellando el bochornoso epitafio de los llamados “políticos demócratas”, ya que la percepción es que, más bien, son individuos “atraídos por el poder y repelidos por el espíritu de bandería”. Las epopeyas, los valientes, los que no temen a la historia por guiarse por sus convicciones sabias y, más bien, tienen la certeza que serán parte inspiradora para las nuevas generaciones; nunca aparecieron, no estuvieron dentro del tridente demócrata. Hay culpables ciertamente; no por convocar al diálogo se es ajeno a la responsabilidad por el desenlace. Si PPK tenía empate técnico con Kaiko Fujimori, con tendencia siempre al ascenso y Alejandro Toledo y Castañeda Lossio estaban en una posición de franco descenso; era evidente que debían aglutinarse al entorno del candidato Pedro Pablo kuczynski (PPK) y buscar que éste logre vencer a keiko Fujimori para pasar a la segunda vuelta electoral y enfrentarse al comandante Ollanta Humala. Pero esa verticalidad nunca se dio y mantuvieron sus posiciones, melladas y vencidas por el fortalecimiento de los candidatos autócratas.

Finalmente:

Tenemos dos candidatos muy cuestionados por sus biografías e ideologías. Deberemos votar, no por el “Cáncer terminal ni el Sida”, desafortunada frase acuñada por nuestro premio Nobel de Literatura Mario Vargas LLosa; sino entre dos contracorrientes: ambiguas y perspicuas. Así, entonces, nos tocará votar el próximo 05 de Junio a quién gobernará nuestros días en los próximos cinco años.

¿Quién pierde más?

Evidentemente los partidos que se autoproclaman demócratas; algunos de ellos con trayectoria probada. Pero ninguno de estos grupos podrán arrancar de la memoria de los peruanos este capítulo, donde demostraron escasez y desidia para enfrentarse a posibles gobiernos autócratas; no en las calles ni convocando al pueblo cuando tuvieron la oportunidad de tener en sus manos la hoja de la historia; sino a través de sus propios y oportunos actos políticos, los cuales hubieran trascendido más que cualquier marcha multitudinaria y hubieran calado en la conciencia de los más escépticos de los apolíticos y dado una gran lección de proyecto-país a las masas renuentes e incrédulas (algunas con justificado propósito) a los modelos demócratas como una vía segura para su desarrollo sostenible y bienestar familiar; también para las demás corrientes políticas, como las comunistas y radicales.

Ahora quedan dos autócratas con la promesa que no lo serán. El voto irá por el que nos termine de convencer. Veremos si la historia nos hace mirar hacia otros caminos o nos refrendará lo frágil que aún es la democracia peruana.

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*Foto: Internet
**Artículo publicado el 01 de Mayo de 2011 en la web anterior de OPINIÓN+



Sebastián Reyes Sánchez

Consultor e Investigador CEO de la Consultora MAINLAND - MGC. Analista Político para el Grupo FBCORP - Found Business Corp. Perú. Director de OPINIÓN+ | www.mainlandc.com


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