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domingo 19 noviembre 2017
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“Los viejos a la tumba, los jóvenes a la obra”

“La juventud”, el divino tesoro de todas las campañas electorales; por lo tanto no es ajeno a estas elecciones presidenciales y legislativas. “La juventud” es un tema redundante en todo discurso político, ya sea por los candidatos mayores o a través de los mismos jóvenes que ostentan un lugar en el poder del Estado. Bueno, la juventud está presente y, entre ellos, no dudo que existen perfiles interesantes y bien instruidos, académica y políticamente. Sin embargo fallan, creo, en sus mensajes claves como “jóvenes que son”. Y es que todos desean representar a los “jóvenes”. Y los candidatos mayores, también desean calar en los jóvenes a través de acciones y proyectos dirigidos exclusivamente a ellos. Y es que los jóvenes ocupan casi el 60% de la población integral del Perú.

Definitivamente debe haber mensajes para este enorme bloque, muchas veces subestimado. Sin embargo, ostentar la “juventud” no quiere decir nada más que la condición cronológica del individuo como ciudadano. Tomando la premisa que “todos somos iguales ante la ley sin distingo”, podemos apreciar que el mensaje no está en el orden de la edad mayoritaria de la población, sino de la problemática que aqueja a la mayoría de los peruanos; así, tal vez, contemplemos que un individuo a partir de 45 años sufre más el abatimiento de toda esperanza de desarrollo personal con respecto de un joven de 18 años de edad con mayores posibilidades de empleo; no porque le queda menos tiempo de vida, al primero, que claro está, sino porque no tiene inclusión en el discurso político y menos proyectos para él. La razón es ese margen porcentual representativo (alrededor de 60%) frente a los demás grupos (niños, adultos y ancianos); por lo tanto decir que los jóvenes deben sentirse representados por uno u otro discurso de uno u otro candidato al parlamento ya sea joven o mayor es sólo un mensaje inocuo ante la problemática del conjunto (habitantes activos, es decir, con capacidad para laborar). ¿A caso un individuo de 45 o 50 años de edad no puede estudiar una carrera técnica de 3 años o inclusive una universitaria? ¿Acaso una persona de las edades señaladas no puede trabajar en diferentes y necesarios oficios? Entonces hay que crear más trabajo para estos grupos rezagados por la demagogia y, en el mejor de los casos, la lectura equivocada de algunos políticos. La problemática de la salud, el empleo, los trámites burocráticos, la vivienda, la justicia, la seguridad integral, etcétera, etcétera, atañe a niños, púberes, adolecentes, jóvenes, adultos y ancianos del Perú.

Es fundamental el involucramiento de los “jóvenes” en la actividad política, como importante es que conozcan bien su rol, en caso logren llegar al poder, ante el futuro de todos los peruanos. Su participación será valiosa en tanto sean inclusivos y no caigan en la demagogia de gobernar sólo para los “jóvenes”; así como había el legislador de “los viejitos”. Un legislador tiene funciones claras; y el valor agregado es la ingeniatura de cada candidato “joven” que intenta una curul de “cómo” aborda las problemáticas que ha profundizado, pero si su bandera es “soy joven, por eso representaré a la juventud”, es como leer un poema de un prospecto de poeta donde su primera prosa inicie diciendo –La noche está estrellada– desde ya estrellado está el poema, porque es demasiado trillado. Aunque es una comparación sujeta a ópticas menos y más agudas, en buena cuenta los legisladores jóvenes, quieran o no, legislarán para todos. Entonces sí podríamos concluir que sus discursos sólo son melifluas alocuciones para conseguir votos y no una verdadera visión de su tarea frente a la principal institución democrática del país.

Finalmente, es importante apreciar las diferentes exposiciones de los “jóvenes candidatos” al congreso de la república y sacar algunas conclusiones importantes antes de creer que existen aparte de representatividad por sectores geográficos del país; también los haya de acuerdo a la edad de la población. Creo que deben volver a la base de sus mensajes, el cual no deben ser muchos, sino más bien, centrarse en temas de conocimiento con respecto del panorama nacional y compromiso con la democracia; además de enfocarse en temas que su vocación los ha llevado e inspirado para buscar llegar al parlamento (problemáticas vs solucionáticas). El Perú son los jóvenes, pero también todos los demás fuera de este margen breve que la vida nos concede como un divino tesoro.

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*Foto: Internet
**Publicado el 23 de Abril de 2011 en la antigua página de OPINIÓN+



Sebastián Reyes Sánchez

Consultor e Investigador CEO de la Consultora MAINLAND - MGC. Analista Político para el Grupo FBCORP - Found Business Corp. Perú. Director de OPINIÓN+ | www.mainlandc.com


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