Search
domingo 19 noviembre 2017
  • :
  • :

Elegir entre el asistencialismo: la cadena de caridad o la asistencia técnica: la cadena de la productividad

RAE: “caridad”, -en su tercera acepción, significa limosna que se da, o auxilio que se presta a los necesitados. En su cuarta acepción es la actitud solidaria con el sufrimiento ajeno-. En el Perú tenemos seres paupérrimos; individuos que sobreviven día a día sin una mirada hacia el futuro; ajenos al conocimiento y cualquier oportunidad, sólo existen para subsistir.

Hay familias, madres con hijos, niños y solitarios jóvenes y adultos. La pobreza toca los filamentos más crudos de nuestra sociedad. Las probabilidades de cambiar el destino de éstas muchedumbres diseminadas en todo el país parecen nulas. Una enfermedad sin remedio, una realidad a la que preferimos no contemplar porque nos abate nuestras propias realidades. “Subsistir” en un sistema que es complejo porque desborda gente. Colapsado demográficamente y con pocas oportunidades para quienes emprenden el camino hacia su propio desarrollo.

A pesar que la pobreza se combate y se está reduciendo progresivamente, según el INEI, también nos dice que lugares como Huancavelica son un promedio de 70% pobres. Huancavelica, rica en nada: ni en su atmósfera, suelo y subsuelo; sin esperar la gran inversión interna o foránea porque no tiene nada que ofrecer a la industria; parece sólo depender del Estado para seguir en el mapa.

Para combatir la pobreza, señalan los especialistas hay que:

  • Promover la gran inversión industrial
  • Promover la micro y pequeña empresa
  • Promover financiamientos hacia pequeños y medianos negocios
  • Promover la formalización gradual
  • Promover el turismo y vender al país
  • Incentivar el consumo interno de productos peruanos
  • Contar con programas de desarrollo social sostenibles

Sin embargo un gran porcentaje de pobres con iniciativa, quienes tienen como único sustento las ventas ambulatorias informales, en las calles y en zonas públicas prohibidas de contener ambulantes (por seguridad, orden y ornato) donde se concentran potenciales compradores como en Gamarra, Cercado de Lima, etcétera. También quienes venden golosinas y otros artículos donde pueden: omnibuses y donde quepan.

La extrema pobreza también es incubadora de mediocridad, resentimiento y recelo frente a los grupos sociales prósperos como A, B y parte del C. Los índices de criminalidad son muchos más altos y son más propensos a la manipulación de toda clase. Grupos alejados de una óptima educación y acceso a diferentes necesidades: medicina básica, tratamientos médicos y nutrición.

¿Cómo debemos abordar esta problemática?

Recopilando diferentes opiniones de analistas reconocidos sería introduciéndolos al sistema de generación de ingresos. Es decir, a través de programas de desarrollo orientados a la “sostenibilidad del bienestar” y no menguar algunos días de la vida de éstas personas entregándoles dinero en efectivo como: S/.50, S/.65, S/.100. En definitiva tiene un impacto positivo muy pequeño a zonas muy focalizadas del mapa de pobreza del Perú.  Sin embargo, los jóvenes necesitan trabajar, actividad, fortalecer sus músculos y cerebro, requieren de mayor sustento financiero para tener expectativas justas en la vida, para ser proveedores de sus familias y darles mayores oportunidades a sus hijos. Eso no se logra con estos montos de dinero en forma de “programas de asistencia social”; sino requieren mucho más, no me refiero al dinero; sino al impulso para trabajar, para integrarse a una actividad y ser gestores de su propio porvenir.

[blocktext align=”left”]El asistencialismo en el mundo no resuelve el problema, sólo lo alimenta y mantiene.[/blocktext] Hay que incentivar el ánimo de estos grupos por progresar, sin esperar que se les dé, y hacer que la producción se desarrolle inspirado en las iniciativas de individuos que no han esperado a que se les asista a través de limosnas, sino se han dado cuenta que son gestores de su futuro y si no participan de la economía del país es producto de su propia limitación, desgano y fatiga. Como aquel que sembró café y ahora exporta, o quién aprendió de mecánica, gasfitería, carpintería, albañilería, etcétera. Sí requieren “asistencia técnica” en sectores, por ejemplo, agrícolas, para tecnificarse, acceder a créditos, aprender acerca del mercado y elaborar productos con valores agregados como las buenas prácticas en cultivo y uso de fertilizantes, empaques, etcétera.

¿Quiénes intervienen en la asistencia técnica?

  • En las zonas rurales, andinas lejanas y amazónicas deben intervenir las grandes empresas industriales como la minería, la gran industria en conjunto con los municipios, gobiernos regionales y el Estado.
  • Existen otras empresas que también pueden y deben involucrarse en la problemática social que aqueja en las zonas donde cuentan con una agencia, oficina, fábrica, etcétera a través de sus programas de “Responsabilidad Social Empresarial – RSE”.
  • Las Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) que pueden adoptar una tarea más activa y ser parte del desarrollo de los pobres.

Finalmente siempre se ha hablado del ingenio peruano. Aún hay mucho por hacer. Tiene un impacto en la pobreza la corrupción, la informalidad de las empresas, las dificultades burocráticas para crear negocios con facilidades, acceder al crédito sin avales, adiestrarlos en buenas prácticas en la elaboración y comercialización de lo que hagan (honestos, buen servicio, etcétera) entre otras iniciativas en pro del desarrollo autosostenible; de la autosuficiencia, de enseñar y no sólo dar.

Un ejemplo de ingeniatura para lograr financiamiento es el caso de la localidad de Abra Pampa, ubicada en la provincia de Jujuy (Argentina): Sin los costos del sistema tradicional de crédito, comunidades aisladas de la noroccidental región argentina de La Puna llevan adelante un exitoso programa de préstamos, que les sirve para afrontar gastos extraordinarios. Para ver el caso completo presentado por IPS ingresen a: http://bit.ly/l1sHj0

Por lo tanto sí es mejor crear con ingenio y una visión prospectiva soluciones a la pobreza, y no crear programas asistencialistas que les entreguen una suma de dinero. Sí creo que el Estado o las Regiones pueden asistir durante un período de tiempo a los más pobres mientras se implementan los programas de desarrollo que integrarán a éstos grupos hacia su propia economía. También diferenciar en la asistencia responsable ante debilidades de la sociedad como la nutrición, salud y educación. Pero la solución macro pasa por focalizar iniciativas creativas que contribuyan a crear sociedades inteligentes y no más pobreza; que los individuos puedan hacer algo, una actividad que los dignifique y los haga integrarse entre ellos y al país.

Nuestro ilustre poeta, César Vallejo, en su poema “La Cena Miserable” (http://bit.ly/dEmMmW) inicia diciendo “Hasta cuándo estaremos esperando lo que no se nos debe”. Este pensamiento debe calar en la conciencia de quienes tienen la responsabilidad de asistir a los más pobres; pero asistirlos técnicamente, a través de proyectos que sean beneficiosos para ellos a través del tiempo, así pasen los gobernantes para que hereden un futuro mejor, con trabajo y cosechando su propio esfuerzo.

 

————————–
*Fotos: Internet
**Artículo publicado en la Web de OPINIÓN+ anterior el 16 de Mayo de 2011



Sebastián Reyes Sánchez

Consultor e Investigador CEO de la Consultora MAINLAND - MGC. Analista Político para el Grupo FBCORP - Found Business Corp. Perú. Director de OPINIÓN+ | www.mainlandc.com


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *