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domingo 19 noviembre 2017
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El Negocio de ser Candidato Presidencial

Ya he tratado este tema en las elecciones pasadas. Las cuentas de esas campañas aún no son claras y se presume desde aportantes fantasmas hasta lavado de activos y dinero proveniente del narcotráfico ¿Es tan difícil manejar la caja de un partido? No debería siempre que las cuentas sean lícitas y claras.

Un partido político resulta ser un negocio que mueve mucho dinero, y más en una campaña política como la presidencial; como lo es la Navidad para Mesa Redonda. Un partido político recibirá dinero directo de militantes, invitados, empresarios nacionales y extranjeros, ONGs, amistades, conocidos con cierto olfato y otras fuentes inesperadas. Entre ese tumulto de aportantes se han parasitado las candidaturas presidenciales a extremos de caer todos en el saco de la sospecha: ¿cómo viven? ¿cómo justifican sus estilos de vida? Y quienes cuentan con ahorros de vida ¿Por qué tanto interés en no dejar de ser candidatos a la presidencia? Puede ser válido pensar que se tratan de personas con gran conciencia social y que tienen un plan de desarrollo para el Perú.

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Ejercicio:

Una campaña presidencial podría costar millones de US$, partamos de 5 millones de dólares. El 1% tal vez podría provenir del propio partido a través del aporte de sus militantes y las organizaciones de eventos de recaudación; 250,000 dólares pueden ser aportes de empresarios de todos lados, o sea, un 5%. Lo demás es un irresoluto absoluto. Un gran porcentaje de las fuentes de financiamiento no son claras; tampoco el gasto que se hace e hicieron sobre los aportes obtenidos. En el mejor de los casos proyectemos un margen no declarado por muchas razones del 25% eso nos da US$ 1,250,000 dólares, se ajusta más para demostrar estilos de vida con esos márgenes de adquisición y manutención. ¿Partimos de la sospecha? Cuando las cuentas no son claras cabe la duda sobre qué hacen con tanto dinero y sobre a manos de quién o quiénes termina esos “aportes”. Uno punto y cuarto de millón de dólares en unos meses es tal vez muy apetecible..

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En las campañas presidenciales no sólo debe estar la ONPE y el JNE, también deben estar la Unidad de Investigación Financiera (UIF), la Policía especializada en lavado de activos y la Fiscalía; tanto en la prevención como en los procesos sobre indicios de acuerdo a Ley (Decreto Legislativo 1106) / Compendio Legislativo Electoral / Leyes orgánica ONPE. Debe haber sanciones ejemplares más allá de multas con valores UITs. Debiera haber escalafones de filtros antes, durante y después de una campaña; además que los entes fiscalizadores imposibiliten a los partidos que no subsanen, inclusive en en el ínterin de la campaña, cualquier observación concreta acerca de los aportes, aportantes y la caja del partido, a seguir participando de la contienda electoral devolviendo todo lo recaudado hasta entonces a quienes correspondan, de lo contrario serán fondos incautados. Sistematizar estas acciones actuando de oficio y promoviendo la denuncia ciudadana.

Por la masa de dineros que llegan a los partidos políticos, estos deben ser fiscalizados con rigurosidad. Así el narcotráfico no podrá lavar dinero, sin lo cual no opera. Además los partidos políticos dejarían de ser el trampolín hacia el dinero rápido, mutando de la conciencia social a la ambición de poder y dinero, al mercantilismo que sólo atrae a perfiles siniestros.

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(*)Foto: Internet



Sebastián Reyes Sánchez

Consultor e Investigador CEO de la Consultora MAINLAND - MGC. Analista Político para el Grupo FBCORP - Found Business Corp. Perú. Director de OPINIÓN+ | www.mainlandc.com


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