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martes 26 septiembre 2017
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Convénceme para votar por ti

Aristóteles nos dejó la reflexión que “todo comienzo en bueno, con el tiempo degenera, así mismo la política degenera, con el tiempo, en demagogia”. En el caso de los votantes parece degenerar el discernimiento hacia una mejor posición óptica que es el convencimiento a partir de lo que, en Ciencia Política, se llama “poder carismático”; es decir, a través de un análisis a alta velocidad, sin mayores escrutinios, viendo y escuchando a los prospectos que aspiran al poder; así el voto, en buena cuenta, se nos facilita.

¿Por qué el voto no puede ser como todo… como un producto comercial, por ejemplo? No debería dicen los principios formales que nos da cuenta que debemos ser más escrupulosos, indagadores, incrédulos y estrictos para poder discernir sobre quién es el más idóneo para gobernar. Por otra parte puede que, finalmente, mucho dependa de cómo expongan sus propuestas, y no me refiero al discurso político, sino al mercadeo publicitario político; el cual no lo pedimos conscientemente pero lo tenemos tan enrostrado como la publicidad de diversos productos de consumo; e igualmente puede tener efectos en nosotros: atraernos, envilecernos, convencernos que necesitamos ese producto. Así la política también se ha vuelto un mercado donde nos ofrecen y donde nos convencemos de adquirir a través del voto, el que creemos es el mejor perfil.

¿Todo vale?

Vemos que sí. Y todos sabemos que es lamentable, pero también estamos inmersos en la espiral de la forma en que uno y otro candidato reacciona frente a la provocación, denuncia e inclusive insultos. También estamos alertas en la manera en que presentan sus mensajes a través de spot publicitarios: cómo lucen, sus semblantes, la fonética, el entorno audiovisual como imágenes de impacto, secuencias de videos; todos concebidos para calar en la susceptibilidad de cada uno de nosotros y, de este modo, activar emociones positivas hacia el candidato. Esto no quiere decir que seamos seres incapaces de razonar o que sólo baste con estos capítulos en una campaña para lograr nuestro ansiado voto; pero sí crea influencia poderosa, inevitable y ponderada al momento en que verdaderamente discernimos nuestro voto con mayor presupuesto. Así podemos ver publicidad empleada para enviar mensajes contra el adversario o aquella que nos anima a través de sus ofertas (las llamadas promesas electorales).

Ejemplo de una caricaturización de un personaje político:

Ejemplo de la búsqueda de aglutinar el voto en blanco o viciado (lo cual tiene su propia polémica):

Ejemplo de un mensaje que toca fibras sensibles y puede ser convincente por su diseño y contenido:


¿Se llama Marketing político?

Tiene varios nombres: MKG político, publicidad política, imagen política, comunicación política. El más usado es el llamado “marketing político”. Pero en realidad conjugan en el convencimiento más actores que los solos asesores en estos campos, claro está, como los miembros del equipo de campaña, miembros orgánicos del partido, funcionarios del partido como legisladores, voceros, entre otros.

Es evidente que los estrategas políticos saben o deberían saber acerca de las fortalezas y debilidades de su candidato; y es su misión lograr explotar sus mejores virtudes y disimular sus defectos y apasionamientos que pudiesen alterar el contexto que implica una campaña que busca convencer. En el caso de un prospecto de autócrata (según su plan de gobierno, conductas anteriores y actuales, y la consistencia entre la figura y sus actos) puede causar inmediato rechazo y jamás ser convincente ante sus mensajes sobre la libertad de expresión, economía, justicia, etcétera. Por lo tanto este discurso debe ser moderado hasta estar en sintonía con lo que puede causar mayor simpatía, identificación y coincidencia con las percepciones del modelo de país que deseamos los votantes.

Tengamos en cuenta que el objetivo de éstos personajes (candidatos) es llegar al poder y somos, todos nosotros, protagonistas y causantes que ello ocurra o no a través del ejercicio de votar. Una vez concedido el poder a quién ganó, después de un tiempo, como señalaba Aristóteles nuestra óptica política nos clarificará a través de la experiencia vivencial si estuvimos acertados o no. Sería bueno plantearnos también qué nos motivó, finalmente, a votar por ése presidente.

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*Foto y videos: Internet
**Los ejemplos corresponden a partidos políticos de España
***Artículo publicado en la Web de OPINIÓN+ anterior el 11 de Mayo de 2011



Sebastián Reyes Sánchez

Consultor e Investigador CEO de la Consultora MAINLAND - MGC. Analista Político para el Grupo FBCORP - Found Business Corp. Perú. Director de OPINIÓN+ | www.mainlandc.com


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